Emplazada en uno de los accesos a la ciudad de Villa María, esta obra rinde homenaje a Eva Duarte de Perón como una de las figuras más influyentes y representativas de la historia argentina. Realizada en hierro calado, la escultura sintetiza la fuerza, la sensibilidad y el compromiso de una mujer que transformó profundamente la relación entre el Estado y los sectores más humildes, convirtiéndose en símbolo de justicia social, solidaridad y dignidad para millones de argentinos.
Por su ubicación y escala, la obra trasciende el homenaje individual para integrarse al paisaje urbano como un hito de memoria e identidad colectiva. La figura de Eva emerge como un recordatorio permanente de los ideales de inclusión social, participación popular y defensa de los más vulnerables, valores que continúan formando parte de la memoria histórica y cultural del país.
