Emplazado en un sitio históricamente marcado por la Guerra Grande y la Batalla de Yatay, el monumento por la paz y la amistad de los pueblos inaugurado en 1986 resignifica el territorio como espacio de memoria, encuentro y reconciliación. La obra nace desde un vínculo profundo con el lugar. Miguel Ángel Villalba, oriundo de Paso de los Libres, retoma aquí una memoria que le es propia: la de una región marcada por enfrentamientos entre pueblos hermanos. Desde una mirada ligada al sentir federal y a la idea de una patria grande, el monumento no busca fijar un relato único, sino abrir un espacio de reflexión. Así, donde alguna vez hubo guerra, hoy se afirma otra posibilidad. El monumento se vuelve un gesto persistente: recordar no para dividir, sino para sostener, en el presente, la paz como un valor vivo entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
